viernes, mayo 11

Ironías de un comunicólogo

Siempre dije que odiaba el periodismo. "Me purga, me molesta, me ennerva" eran las frases más recurridas cuando me preguntaban si me gustaba el dicho oficio. Decía también, "eso de andar correteando la nota, interrogando gente, disfrazado y cargando una cámara, grabadora y libretita no es lo mío".
Pero la vida da vueltas, es la fecha en la que insisto que odio el periodismo, pero es una severa contradicción. Cuando hice mi servicio social-cuasi trabajo en una revista hacía periodismo. Quizá no andaba en la calle ni disfrazado. Y aunque mi trabajo era más bien ser el asistente editorial, de vez en cuando "investigaba" y me fusilaba otras notas, la reescribía y ponía la fuente original. Tiempo después escribí un artículo, hice la investigación. Luego otro artículo sobre el mismo tema pero con otro enfoque. Me convertí en periodista.
Anoche tuve una gran idea: haré un reportaje "undercover". Me haré pasar por un ser mísero que no encuentra trabajo, juntaré dos mil dólares americanos, localizaré un "pollero", me meteré en un trailer y cruzaré la frontera. Si esto no resulta, cruzaré el río antes de que terminen el muro. Todo lo que sea necesario para hacer la historia de un mojado y vivirlo en carne propia.
Sin embargo, hay dos problemas latentes: soy güero y creo que los demás migrantes no creerán mi coartada. Tampoco tengo el apoyo de un periódico, canal de noticias o revista que apoye mi peripecia ni me contrate un seguro de vida (o muerte), ni gastos médicos mayores, ni teléfonos de contacto en caso de que la persecución de esta historia se complique. El lado positivo es que si llego a cruzar la frontera como mojado, los gringos no dudarían de mi, parezco uno más y tengo pasaporte... pasaportes europeos, en el futuro cercano. Creo que sería más fácil. Luego explicaría mis razones, los gringos, tan lindos y compresivos como son, me creerían y listo, problema resuelto. Ajá.
Regresaría a México como el nuevo Oppenheimer, ganaría el Pullitzer por mi gran historia, las televisoras de México (sólo hay dos, ¿no?) se pelearían por contratarme como analista, presentador y director de noticias, me llegaría una oferta de CNN en español; escribiría, de paso, mi columna en Reforma, mi voz representaría miles otras, en fin, decir Bernardo Flores Heymann equilvadría a: noticia objetiva, riesgo por la verdad, asertividad y éxito.
Es probable que algún día me arriesgue a hacer una cosa de esas, pero mientras eso pasa no soporto el periodismo. Que ironía.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Tu vida es una Ironía, con toques de sarcásmo, momentos de dudas pero sobre todo hostilidad [de la buena!]..Me matas de la risa con tus comentarios... pero es bueno sabes que aun hay personas q muuuy de rpeente pueden verle el lado bueno a la vida teniendo BLogs.. y asi.Sé que dentro d todas tus dudas existenciales.hay dentro de ti un niño [mapache por supuesto!] que va directo al exito y que muy pronto lo conseguiras.solo necesita un poco mas d paciencia.. Exacto te lo dice la que no la tiene ni por error.Te mando un beso Ber t quiero mucho,lo sabes aunque luego te rias de mi :S jajaja

Anónimo dijo...

primero tienes que ver "los tres entierros de melquiades estrada" y luego me cuentas si te quieres ir de mojado.

bfheymann dijo...

hostil...