jueves, mayo 24

Lingüística complicada

Mi amigo K dice que amar y querer es lo mismo en definición. La diferencia radica en las acciones que se hacen para cada una. Tiene un punto acertado, en las lenguas germánicas o que descienden de ellas sólo exite una palabra: love, liebe, elske, miłość, hatar, etcétera y el sentido depende a quién se la dirijas. A un amigo en alemán lo quieres y con la misma palabra le dices a tu pareja la amas. ¡Qué complicado!, si resulta de tu mismo sexo y es homosexual, creerá que le estás dedicando tú amor.
Pero hay más, es bastante sencillo, incluso pa' los franceses con su "jet'aime" hacerse güeyes con sus sentimientos. Le pueden decir al novio, novia, free, esposa, pior es nada su frasecita cursi y pueden dar por sentado que hay un sentimiento más fuerte cuando quizá, lo único que siente es calentura o un cierto aprecio, no está tan clavado. Es bien sencillo. No niego que en español no abusemos de las palabras, he escuchado mil veces la típica queja "es que me dijo que me amaba y ya que hicimos el amor, no me volvió a llamar".
Creo que es un error de lingüistica y de las complejidades que mantiene. En cierto, "hacer el amor" es igual en todos los idiomas, entonces entraría en un complejo análisis sobre la razón, la religión y todos sus fundamentos de "virgen hasta el matrimonio" que es para estar seguro de que hay un lazo mayor que el sexo, que nadie nos va a herir y que el divorcio es impensable. Dudo que algún caliente aguantaría hasta el matrimonio nomás pa' echar el brinco. Pero me da tremenda hueva seguir este estudio, regresemos al punto.
Le doy la razón, para demostrar el sentir en esos idiomas es necesario hacerlo con acciones para que quede marcado el poder de la palabra en cada una de las plausibles circunstancias. Pero en español -y casi todas las lenguas romances- tenemos una palabra para cada sentir. Y aún así abusamos.
El amor para mí -cínico, sarcástico, irónico y demás adjetivos no tan lindos- es la entrega total de un ser a otro. Querer es, nomás pedirle algo, desear todo aquello de una persona; sí, también incluye su cuerpo. Nunca he escuchado el término "hacer el querer". Lo llamamos sexo, porque nomás se trata de eso: coger, follar, brincar, parchar, echar pata, y todas las múltiples acepciones fresas, vulgares y polites.
El cúlmen del amor es la acción en si misma de hacerlo, en la entrega de un cuerpo íntegro, sin defensas, abierto. Son las acciones lo que lo definen. Todo mundo quiere. Siempre quieren algo. Pocos aman, no saben darse, sólo pedir.
Es ante todo una cuestión complicada. Y de lingüistica.